

ARABIA SUELTA EL BOMBAZO: NUEVA PROPUESTA PARA ORIENTE MEDIO
Mi nombre es Dani Vidal, periodista de investigación y me encuentro a la salida del Palacio de Debates Mundial cubriendo la cumbre de la Crisis del Petróleo y es que estamos en pleno 1973 y la masiva crisis del petróleo ha obligado a algunos de los países de la OPEP a reunirse con los países más influyentes del mundo para debatir soluciones acerca de este tema así como para hablar de los conflictos de Oriente Medio o África.
El segundo debate del comité de Crisis del Petróleo ha dado inicio con un bombazo, Arabia Saudí ha sugerido hace escasas horas una innovadora propuesta para solucionar de una vez por todas el conflicto en Oriente Medio. Arabia, de la mano de su príncipe Fahd Bin Abdulaziz al Saud ha sugerido la creación de un solo estado para musulmanes y judíos para que convivan en harmonía bajo un rey español que gobierne los terriotrios y así también para que la Corona Española ejerza por el reinado de Israel.
A esta propuesta no le han faltado réplicas y una de las más fuertes ha sido la de la URSS de la mano de Andrei Gromyko que ha dicho específicamente que Arabia Saudí es un país traidor al resto de estados musulmanes al sugerir este tipo de estado. En la misma línea de la URSS, Venezuela, con la voz de Arístides Calvani ha hecho hincapié en que el concepto de que un español gobierne un territorio que no es suyo ya le suena de tiempos del imperialismo y el colonialismo español.
Tras las palabras de Andrei Gromyko, la delegación de Israel a manos de su representante Yigal Allon ha sido muy directa. Según Israel, Arabia Saudita ha sido hasta ahora el único país que ha puesto una solución concreta sobre la mesa y guste o no la única opción considerada viable para garantizar la supervivencia del pueblo judío en un contexto regional muy hostil. Del mismo modo, Israel ha insistido en que ellos “ya estaban en ese territorio desde el principio de los tiempos” y que se trata de su tierra sagrada, un argumento que levantó murmullos de inmediato.
Pero la respuesta más dura ha llegado desde Egipto. Y es que su delegado ha negado de raíz el derecho del pueblo judío a tener un Estado propio rechazando así cualquier insinuación de alineamiento con la Unión Soviética, acusando tanto a Moscú como a Riad de utilizar a Israel como peones para sus propios intereses. Además, ha exigido que se respeten estrictamente las fronteras establecidas por la ONU, dejando claro que cualquier desviación sería considerada una provocación.
El debate ha ido transcurriendo con normalidad hasta que desde el otro extremo de la sala, el ministro de asuntos exteriores de Sudáfrica, Hilgard Muller, ha sorprendido a muchos al respaldar la propuesta saudí, argumentando que un Estado conjunto podría permitir una convivencia armónica entre estas 2 religiones que actualmente tienen tanta tensión acumulada.
En el mismo discurso, se ha lanzado un ataque frontal al comunismo internacional, alertando de que el denominado “peligro rojo” busca exterminar a cualquiera que piense diferente, como se hacía en los gulags de Siberia. Y no han tardado en añadir que, en lo relativo al respeto de la soberanía estatal, llegaban a coincidir demasiado con la postura soviética, mucho más de lo que les gustaría admitir públicamente.
De nuevo ha hablado la URSS y lejos de suavizar su tono, ha aclarado que no pretende la desaparición de Israel, pero sí rechaza que este estado se consolide sobre territorios donde ya vivía otra población, en este caso la palestina. Así mismo, Andrei Gromyko no ha perdido la oportunidad para justificar la existencia de Estados satélites y el sistema de partido único, alegando que todos los ciudadanos han asumido que el partido comunista es el camino correcto hacia el objetivo común. En un intercambio particularmente tenso y en respuesta a Estados Unidos se ha recordado que los comunistas también han sido duramente perseguidos en suelo estadounidense, citando incluso el caso de Hollywood.
Canadá, con tono conciliador, se ha ofrecido como mediador para solventar de raíz este conflicto. Y su mensaje ha sido muy claro, los Estados deben reconocer el derecho a existir del pueblo israelí si quieren avanzar hacia cualquier acuerdo duradero. Pero Egipto no ha dejado pasar la ocasión y ha acusado con el dedo tanto a Washington como a Ottawa de atacar a los demás países constantemente mientras se presentan ante el mundo como defensores y adalides de la paz.
El momento más inesperado ha llegado cuando Arístides Calvani, ha lanzado una pregunta directa a la mesa: “¿Qué peligro real supone Venezuela para Estados Unidos?”. Y es que la sala ha quedado en silencio durante unos segundos hasta que Sudáfrica asintió públicamente, dando la razón de nuevo a la URSS en materia de soberanía nacional.
Antes de cerrar el debate Arabia Saudí ha cerrado la ronda con una frase que ha caído como una bomba diplomática. A Arabia Saudí le parece, en palabras literales, “demasiada casualidad” que en todos los países donde entró el Ejército soviético después de la 2a Guerra Mundial ganaran las elecciones fuerzas afines a Moscú. Desde la delegación soviética, las miradas han sido completamente gélidas.
Así ha concluído uno de los muchos debates de esta macro reunión. Aquí, en esta cumbre nacida por la crisis del petróleo y bajo la sombra de la OPEP, soy Dani Vidal y seguiremos informando próximamente.
Roger Calvente Mateo

