

LA CRISIS MUNDIAL DEL PETRÓLEO OBLIGA A VERSE LAS CARAS
La sala ya no distingue cargos ni jerarquías; ministros, presidentes y representantes hablan cargando con el peso y responsabilidad de llevar su nación sobre los hombros. Así ha arrancado una nueva sesión de la cumbre por la Crisis del Petróleo, marcada por un clima de confrontación abierta en el que la crisis del petróleo ha quedado en diversos momentos eclipsada por reproches, muchos reproches ideológicos. Mi nombre es Mauricio Hidalgo, reportero de crisis y conflictos y me encuentro cubriendo junto a mi compañero Dani Vidal la cumbre del petróleo en un ambiente novedoso e idílico para la confrontación de ideas en temáticas tan sumamente importantes para la población mundial. Y es tan importante como, por ejemplo, el hecho de poder estar calientes en casa estas próximas navidades.
El debate ha empezado y las naciones han empezado a debatir en modelo caucus, tanto moderado como no moderado. Y una de las primeras naciones en intervenir ha sido Kuwait, de la mano de Sheikh Jaber Al-Ahmad Al-Sabah, tomando la palabra para recordar que los países árabes no solo son productores, sino también víctimas constantes de amenazas externas de los países occidentales. En respuesta, Canadá ha advertido que la verdadera amenaza real y cercana de Oriente Medio es la URSS, defendiendo que su objetivo último es una paz duradera; aunque sus palabras hayan sido recibidas con escepticismo inmediato y la mala mirada de Andrei Gromyko; insiste.
La tensión escaló cuando la URSS respondió directamente a Henry A. Kissinger, acusando a Estados Unidos de reprochar a otros exactamente las prácticas que ha aplicado a los países menos poderosos durante décadas. Moscú fue más allá y señaló a Sharp, acusándolo de utilizar de forma fraudulenta el Canal de Suez. Egipto se sumó al ataque afirmando que Canadá sólo prospera saqueando recursos ajenos. Desde el bloque latinoamericano, Arístides Calvani fue todavía más crudo: pidió a Sharp que guardara silencio, advirtiendo que su población “morirá de frío” por alinearse militarmente con un país al que no debe lealtad alguna.
Pero el debate ha cambiado de dirección en un día de descanso cuando el ministro y representante estadounidense, Henry Kissinger, sufrió un atentado por parte de una enfermera egipcia y ha acabado perdiendo su último testículo, concretamente, el derecho. Este hecho ha provocado que el señor Kissinger entre en coma inducido y su puesto será ocupado en breves por un nuevo mandatario estadounidense.
En razón a esta pérdida, el comité ha ordenado un respetuoso minuto de silencio por la situación del ministro Henry Kissinger para mostrarle el apoyo de la comunidad internacional.
Una vez retomado el debate después de estos días de parón, el foco ha girado entonces hacia el petróleo. Israel ha sugerido que, si a Venezuela realmente le preocupa Canadá, debería presionar a sus aliados para levantar el bloqueo de la OPEP. Hecho que ha obligado al país con capital en Caracas y al señor Calvani a responder con dureza y firmeza, la responsabilidad es de quienes no han sabido acercarse y negociar con la OPEP durante tantos años y añade que, en términos justos, ningún país externo tiene derecho a dictar cómo Venezuela gestiona o deja de gestionar su petróleo.
Más adelante, Sudáfrica de la mano de Hilgard Muller ha intentado devolver el debate a su cauce y hablar de la crisis energética, recordando que tanto productores como consumidores están atrapados en el mismo problema y que la confrontación, que no tienen acceso al petróleo y la batalla ideológica, según afirma la batalla ideológica solamente aleja a los ciudadanos de las soluciones reales.
El tramo final de este debate ha acabado derivando en un cruce aún más peligroso. Egipto y su ministro de asuntos exteriores Mohammed Hassan El-Zayyat han acusado de manera directa a Saddam Hussein de nutrirse de armamento sudafricano. Saddam sin dudarlo un momento, ha replicado y argumentado que esas armas provienen de otros conflictos y que la compra de las mismas no inyectan dinero de ninguna manera en la economía de Pretoria.
Por esta razón, el ministro de exteriores sudafricano, Hilgard Muller, por su parte, ha admitido que Sudáfrica arma únicamente a grupos que combaten el “terror rojo”, desligándose y desentendiendose por completo de cualquier uso posterior. La URSS, con voz de Andrei Gromyko, ha respondido con una amenaza con envío express a Sudáfrica y ha recordado que son expertos en derrocar tiranos, citando textualmente al señor Gromyko. “Como hizo el pueblo ruso con los zares y los aristócratas” y ha advirtió a Sudáfrica que se mire más el ombligo, ya que “los blancos son minoría en su país y un día caerá”.
Entre acusaciones cruzadas, pasando en canoa desde la hipocresía soviética por tratar con jeques hasta los ataques de Moscú contra Estados Unidos por su obesidad y su hambre moral; Arabia Saudí y el Príncipe Fahd Bin Abdulaziz al Saud han suspendido el debate con una declaración incendiaria, Israel fue creado de forma arbitraria en territorio árabe por potencias occidentales. La sesión ha sido suspendida sin acuerdos y a la espera de ser reanudada pero con la sensación inequívoca de que el mundo no solo se está quedando sin petróleo, sino también sin paciencia.
Y es que, mientras esperamos a que el debate se reanude en los próximos días, podemos analizar brevemente el impacto de todos los países y representantes en este debate y la cantidad de veces aproximada que ha hablado cada representante.
Primeramente, observaremos este gráfico aportado por la empresa de demoscopia instantánea “CreaEstudiosFast” que nos ha podido proporcionar este gráfico de barras donde rápidamente podemos observar que los países que más han intervenido en el debate han sido la URSS con Andrei Gromyko, EEUU con Henry Kissinger en un inicio y su homónimo posteriormente y aproximadamente a la par de intervenciones se encuentra Venezuela con Arístides Calvani.
Por otro lado, los países que menos han participado han sido Max van der Stoel representando a Países Bajos, el reino de Kuwait con Sheikh Jaber Al-Ahmad y finalmente Saddam Hussein como presidente de Irak.
De este modo podemos analizar que los países que más han influido en el debate han sido EEUU, la URSS y la República Bolivariana de Venezuela.
Así que hasta aquí llega este breve análisis y por consiguiente esta primera crónica del debate por la crisis del petróleo, más adelante, una vez se reanude el debate ustedes lectores podrán leer la siguiente crónica de la mano de mi compañero y amigo Dani Vidal, así que, seguiremos informando.

Roger Calvente Mateo

