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China impulsa en la OMC una plataforma financiera alternativa a SWIFT y gana apoyos del Sur Global.

La jornada en la Organización Mundial del Comercio comenzó con una pregunta central: hasta qué punto un Estado puede invocar su soberanía para protegerse mediante aranceles sin vulnerar las reglas del comercio internacional. Aunque el debate técnico giraba en torno a la reforma del artículo 21 del GATT, la disputa ha sido esencialmente política. El apartado B, del artículo fue el actor principal de esta controversia: India lo consideró un concepto jurídico indeterminado, mientras China y Venezuela defendieron que debía aplicarse solo en caso de conflicto bélico. Desde el inicio, se pudo ver una diferencia en cuanto a opiniones: China pidió separar la economía de la ideología, mientras el Reino Unido subrayó que todo interés comercial implica una posición política.

China propuso debatir un sistema financiero accesible a todos, Alemania enfocarse en definir “guerra arancelaria” y Sudáfrica analizar los límites arancelarios. Prevaleció la opción alemana, y China sugirió una pregunta clave a cerca de la utilidad de definir el concepto. India coincidió con Sudáfrica en que es un término relativo, y España recordó la necesidad europea de proteger su economía ante competidores con estándares ambientales más laxos. Alemania defendió que una definición limitaría la discrecionalidad estatal y evitaría abusos, mientras Francia apoyó fijar aranceles mínimos, pero distinguiendo entre defensa legítima y escalada bélica.

China mantuvo su posición: los aranceles solo deberían usarse ante conflictos bélicos, pues su empleo actual resulta ineficiente y genera más problemas que soluciones. Sudáfrica alertó sobre la polarización y pidió conservar cierta ambigüedad en la definición del término. Alemania replicó que el proteccionismo ofrece autonomía y reduce dependencias externas. India apoyó a China, y el Reino Unido recordó las desigualdades estructurales entre países. En ese intercambio, Alemania sostuvo que eliminar los aranceles perjudica a cualquier economía porque desincentiva la producción interna.

Durante la discusión, China redirigió el foco hacia el sistema internacional de transacciones financieras, para debatir una plataforma independiente de SWIFT y abierta a todos los países. Además, China criticó la desigualdad de acceso al sistema SWIFT y planteó una alternativa desarrollada por su país, abierta al Sur Global. India coincidió en la necesidad de un sistema más justo, aunque advirtió que no buscaba sustituir una dependencia por otra. México se unió al bloque de China e India, cuestionando la dependencia de Estados Unidos. Francia pidió detalles sobre la plataforma, es decir, aclaraciones acerca de su estructura, intermediarios e independencia, mientras España apoyó la idea de democratizar el acceso financiero, pero rechazó que se adoptara “el sistema de China” en vez de uno verdaderamente conjunto. Alemania planteó reservas técnicas, recordando la estabilidad del euro y la dificultad de integrarse en un esquema regido por monedas más volátiles. Ante las dudas, China precisó que no se trataba de sustituir monedas ni afectar la soberanía monetaria, sino de crear una infraestructura electrónica accesible a todos los bancos. Mostró disposición a que fuera un sistema realmente común y sin sesgo nacional. Brasil apoyó la iniciativa, Francia también, con la condición de que ningún país tuviera poder político sobre la plataforma. Justo en ese momento India cerró con una cuestión clave: quién financiaría un sistema global y neutral si nadie obtenía beneficios directos.

En la segunda parte, la sesión avanzó hacia resultados concretos. Se acordó reformar el artículo 21 del GATT eliminando la expresión “tensiones internacionales” y sustituyéndola por “conflictos bélicos”, limitando así los posibles abusos en nombre de la seguridad. También se alcanzó un consenso en materia de aranceles medioambientales, buscando equilibrar la protección local con la estabilidad del comercio mundial. Con estos acuerdos, las delegaciones comenzaron a redactar una resolución que recoja tanto la reforma del artículo 21 como las bases de una arquitectura financiera más inclusiva.

Claudia Paredes

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